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Diario para quien aún no llega.

Últimamente las personas a mi alrededor se cuestionan acerca de la persona a quien amo. ¿Cómo alguien puede amar a una persona que no conoce? Bueno, es simple. Yo te conozco. Me encuentro con vos cada noche. Cada latido de mi corazón te dice cuánto te quiero. Yo escribiré todas las semanas para que cuando llegués sepás todo lo que pensaba. Es mi diario. No sé donde estás. Pero sueño con el día en que te voy a conocer. Me aferro a saber que llegarás, algún día pero llegarás. Pero sabés algo? En estos tiempos todo anda medio confuso. Hay algo así como una epidemia de amor. Muchas personas han encontrado a sus parejas. ¿Y yo? Yo no mi amor, yo te espero a vos; aunque por momentos me siento sola, y quisiera ser parte de dicho fenómeno. Pero me guardo, cuido mi corazón de heridas innecesarias. Quiero que cuando vengás yo esté bien. Desde ahora preparo el momento. Yo te quiero a vos, no quiero pensar en nadie más. Porque sé que vendrás, yo lo sé. Y me amarro a creer en nuestro amor. Amor el cual nadie logra comprender. Ahora entendí que te amo tanto, que decidí negarme a todos los demás. Yo te sueño. Yo te espero, y seguiré esperándote; soñándote cada noche en mi ventana. Viendo como la luna conspira segundo a segundo para que nos encontremos.

Una razón más para escribir y no dormir.


Y aquí me encuentro, frente a una hoja en blanco, un corazón dispuesto a seguir plasmando lo que lleva guardado. Y cae la brisa de la madrugada y puedo sentirte. Estás presente, siempre vas en mis pensamientos, es imposible sacarte de ellos, te has adueñado por completo. Ya no quiero que te vayás. Vos, una razón más escribir y no dormir. Decido negarme a descansar esta noche. Quiero seguir dibujándote en mi mente, donde vives permanentemente. Has fabricado un techo en mi alma, ahí duermes. No te vayas por favor, ya no sabría que hacer sin vos. Nuestro amor es así, algo raro, vos tan cerca y yo tan lejos. Te tengo y a la vez ni siquiera te conozco. Pero me amás, y yo a vos, no cosa alguna que me importe si sé que vamos a estar hasta la eternidad juntos. Ahora que lo pienso no sé que sucedió, ¿en qué momento me conquistaste aún sin conocerte? ¿Qué es lo que siento? No sé mi dulce amor, pero me enamoré de tu sonrisa, de tus inocentes besos que entregan lo más bello de tu ser. Algo crece día a día en mi corazón, es la necesidad de hacerte saber que somos el uno para el otro. Te vas a volver mi otra mitad. Yo en otra piel, con otra forma. Eso vas a ser vos para mí. Tengo miedo sabés? Miedo de llegar a amarte hasta con locura. Vas a ser mi dulce compañía. Sos para mí!!!! Lo he leído en tu mirada y en tu piel está marcado. Morena piel en la cual el sol resplandece y se vuelve chocolate. Mirada misteriosa que cautiva mi aliento. Boca de ensueño que me provoca quererte hasta el final.

Fuimos dos en la ciudad.


El atardecer empezó a caer sobre aquel citadino paisaje. Yo iba caminando por la calle mientras mi mente estaba esperando el momento perfecto para encontrarse con vos. Todo anunciaba que el tiempo se acercaba; esa nueva etapa en nuestras vidas estaba pronta a llegar. Algo en mí anunciaba ese anhelado instante; sin embargo quise seguir tranquila, caminando; sólo soñando. Pasé por un parque, y ahí estabas vos. Yo no buscaba a nadie, y aún así la vida me permitió verte! El sol despidiéndose del día resplandecía sobre tu piel morena. Tu mirada, más penetrante que nunca, me invitaba a estar con vos. Tomaste mi mano, pude sentir el calor de tu cuerpo en ese instante. Y caminamos, no dijimos palabra alguna, no era necesario, porque nuestras almas estan comunicadas, y los vocablos iban a sobrar. Éramos dos en la ciudad, ¿qué más daban las otras personas? Simplemente vos y yo, los demás parecían hacerse invisibles ante la belleza de tu masculino cuerpo.
El perfume de tu cuerpo viene a mi memoria, a pesar de que te tengo a mi lado, en mi imaginación ha quedado penetrado la esencia de tu ser. Me quedé viendo tu rostro por un segundo, viendo tus mejillas, tus dientes de seda, todo vos, es hermoso admirarte, es necesario contemplar cuán bello te ha hecho la vida. Puedo darme cuenta que te convertiste en mi necesidad en el primer momento en que empezé a soñar con vos.
Tan necesario que la ciudad se vuelve cenizas cuando tus piernas caminan dejando ese dulce rastro que sólo vos sabés..
Dos en la ciudad, dos corazones transformándose en un sólo...

Tu inmaginable presencia carcomiendo hasta el último de los rayos de aquel sol que se despide al vernos tomados de la mano...
Ni siquiera la inmensidad del sol puede compararse con la grandeza de tu alma.

...cada noche en mi ventana...


Cada noche la fría ventana de mi cuarto se torna cálida.

Mis pensamientos logran conectarse con los tuyos.
La tibia noche cae. La luna se pone sus mejores vestiduras, pues es ella misma quien conspira segundo a segundo para que estemos juntos.
Miro las estrellas, y pienso en vos. Es inevitable. Te sueño.
Imagino tu silueta en medio de la niebla. Te sueño caminando de mi mano.
Te acaricio en mi mente.
Ya no está en mí; son los latidos de mi corazón los que te llaman a cada instante.
Susurro tu nombre en el silencio. Te espero mi amor. Aguardo cada minuto de mi vida, porque sé que un día estaremos frente a frente.
Llegará nuestro tiempo. Te voy a conocer; y me vas a enamorar. Tu dulce mirada cautivará hasta el último de mis pensamientos. Tu suave voz me hablará al oído palabras de amor que jamás había escuchado.
Tus manos tocarán mi rostro; y mi piel se erizará.

Y tus besos congelarán mis labios que han estado sellados esperando el momento.
No sé donde estarás mi dulce amor. Desconozco tu nombre, tu edad, tu pasado. Pero con certeza puedo asegurar que vos también soñás conmigo.

Sé que la hechura de mi cuerpo se pasea por tu mente aún sin conocerme. Me ves a lo lejos...

Cada noche se convierte en nuestro tiempo a solas. No necesito por ahora tenerte a mi lado para estar con vos. Porque somos el uno para el otro.
Algo en mi tiene tiene tu nombre tatuado. Y en tu corazón están impregnadas las siete letras de mi nombre.
Mi corazón se alegra de saber que un día llegarás.
No te espero en un caballo blanco con un traje de príncipe azul. Simplemente te espero a vos, tal y como sos.
Mi alma se conmociona al saber que un día leerás lo que mi esencia te escribe.
Aunque no te conozca, de mi corazón salen palabras que ni yo misma logro comprender. Pero son para vos. Vos y sólo vos.